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INTOXICACIÓN POR ANÍS ESTRELLADO A UN BEBÉ

Resumen
El anís estrellado en infusión es usado frecuentemente para el tratamiento del cólico y como tranquilizante en lactantes. Hay descritos recientemente lactantes con patología neurológica aguda relacionada con la ingestión de altas dosis de anís estrellado; sin embargo, en nuestro país no están suficientemente divulgados los efectos tóxicos de esta infusión. Se presenta el caso de una paciente de 23 días de vida que ingresa al Servicio de Urgencia con crisis convulsivas tras ingerir una cantidad considerable de anís estrellado y que precisó 3 dosis consecutivas de diazepam para su control. Dado que todas las pruebas complementarias de diagnóstico fueron normales, que la evolución fue satisfactoria, no se requirió otros tratamientos y que se mantiene asintomática varios meses después, cabe atribuir la etiología del cuadro al anís estrellado. Se discute la etiopatogenia de la toxicidad del anís estrellado y se insiste en la necesidad de control sanitario sobre todos los productos naturales con efecto farmacológico, que se expenden en el mercado formal e informal. 
(Palabras clave: Crisis convulsiva, intoxicación, anís estrellado). 

INTRODUCCIÓN

El anís estrellado se utiliza tradicionalmente en infusiones como calmante en el cólico del lactante y como líquido habitual para la ingesta infantil. El producto que se comercializa en farmacias y herboristerías contiene el fruto de la planta Illicium verum, también conocido como anís francés o badiana de la China. Normalmente se utiliza en infusión al 0,25-1%. La ausencia de control en la presentación y comercialización de este principio activo dificulta la dosificación y favorece la ingesta abusiva, pudiendo provocar reacciones adversas. Su administración en altas dosis en los lactantes se ha relacionado con la aparición de crisis convulsivas y somnolencia. Existe otra planta de características ecológicas muy similares, el Illicium anisatum, Siebold o Linné, también denominado I. religiosum, badiana de Japón o shikimi, que no tiene propiedades medicinales, pero sí efectos secundarios muy graves para la salud. A veces se confunden las dos especies, lo cual provoca la contaminación en los productos comercializados y, con ello, el aumento de la toxicidad.

CASO CLÍNICO


T.A.S., niña de 23 días de edad, nacida de término, peso al nacer de 3 230 g, hija de una madre primípara adolescente, sin otros antecedentes de interés. Presenta crisis de llanto atribuidas por su madre a cólicos del lactante. En su domicilio presentó irritabilidad, hiperexcitabilidad y movimientos anormales de las extremidades; aparecen posteriormente crisis tónicas y clónicas generalizadas de varios minutos de duración, por lo que acudió al Servicio de Urgencia. 
En la exploración física se objetivo una convulsión tónico-crónica generalizada, nistagmus, agitación psicomotora y compromiso de conciencia. Fontanela anterior a tensión normal, sin signos meníngeos ni de focalización neurológica y pupilas isocóricas y reactivas. El resto del examen físico por órganos y sistemas fue normal. Se administró oxígeno, 2 dosis de diazepam rectal (0,5 mg/kg) y, posteriormente, precisó una dosis intravenosa (0,2 mg/kg), con lo que cedió la crisis convulsiva. 
En la anamnesis, el único dato de interés fue la ingesta de una infusión de anís estrellado muy concentrado (6 frutos de anís en 100 ml de agua), 2 horas antes de la aparición de la crisis. 
Entre los exámenes de laboratorio se realizó determinación de hemograma, proteína C reactiva, glicemia, calcemia, magnesemia, electrolitos plasmáticos, gases arteriales, ácido láctico, transaminasas, urea, creatinina y amonio, que fueron normales. Los resultados de la punción lumbar, el electroencefalograma y el escáner cerebral fueron normales. 
Desde el ingreso la paciente tuvo una evolución favorable, sin presentar nuevas crisis convulsivas y recuperando conciencia para reanudar lactancia a las 18 horas de hospitalizada. El seguimiento hasta los 5 meses demuestra una evaluación psicomotora normal.

DISCUSIÓN

Las intoxicaciones por productos vegetales son infrecuentes en niños 3,4, por lo que ante la presencia de convulsiones en un lactante se piensa como diagnóstico diferencial en causas infecciosas, metabólicas u orgánicas (incluidos los traumatismos). El uso del anís estrellado es habitual en Chile por sus efectos terapéuticos, pero hasta el momento sus reacciones adversas no son demasiado conocidas en nuestro medio. Desde hace años se ha descrito en la literatura médica casos de lactantes menores de 3 meses que tras la ingestión de anís estrellado en altas dosis presentaban síntomas neurológicos (irritabilidad, movimientos anormales, nistagmo o convulsiones), así como síntomas gastrointestinales (vómitos y/o diarrea). En todos los casos, la sintomatología remitió sin secuelas a las 24-48 horas, aunque en algunos fue necesario tratamiento sintomático 5-8. 
El anís estrellado comercializado proviene de un árbol de la especie Illicium: el I. verum, de la familia Magnoliaceae, cuyos frutos son polifolículos de unos 2 cm de ancho dispuestos de forma radial en cada uno de los cuales se encuentra una semilla. El principio farmacológico lo conforman los frutos enteros, las semillas o el aceite esencial extraído de los frutos 1,2. Entre sus componentes principales, se encuentran monoterpenos como el anetol (80-90%) y el estragol, flavonoides, taninos, ácidos orgánicos (quínico, siquímico), cumarinas, triterpenos y trazas de unas lactonas sesquiterpénicas conocidas como veranisatinas A, B y C 9-12. 
Tradicionalmente, el anís estrellado se ha usado como carminativo, en la aerofagia, dispepsia y en el cólico del lactante, así como expectorante debido al efecto antiespasmódico del anetol sobre el músculo liso intestinal y bronquial 11,12. Entre otras acciones presenta un efecto agonista estrogénico y galactagogo 10,11, estimulante del apetito, analgésico y narcótico 11-13, antioxidante 13 y antibacteriano 14. Además, estudios en animales demuestran que el ácido siquímico del I. verum en dosis de 25-100 mg/kg provoca una inhibición de la agregación plaquetaria y de la coagulación disminuyendo la zona de infarto, el déficit neurológico y mejorando el flujo cerebral en la zona afectada al provocar trombosis arteriales cerebrales 15. 
Aunque el anís estrellado pudiese tener aplicaciones terapéuticas, su utilización incontrolada conlleva un riesgo potencial para la salud. Por su alto contenido en los aceites esenciales anetol y estragol, es neurotóxico 9,10,16; también puede originar hepatotoxicidad 1,11, incluyendo insuficiencia hepática, dermatitis de contacto e hipersensibilidad. Además, las veranisatinas presentan un gran neurotropismo, especialmente las A y B, causantes de convulsiones y toxicidad letal en ratones en dosis de 3 mg/kg por vía oral, pudiendo en dosis más bajas, 1 mg/kg, ocasionar hipocalcemia e hipotermia 10,11. Estudios en ratones presumen que la exposición crónica al estragol en dosis superiores a 0,05 mg/kg actúa como agente carcinogénico 12. En los lactantes es más frecuente la toxicidad, ya que los procesos metabólicos y de eliminación están disminuidos y se ha observado toxicidad con dosis diarias sobre 3 g de anís, 1 estrella en 200 ml ó 0,3 g de aceite esencial 17, informándose cuadros de hiperexcitabilidad nerviosa y convulsiones, como sucedió en nuestra paciente, e incluso depresión del sistema nervioso central, coma, depresión respiratoria y muerte. 
Por otra parte, la adulteración o contaminación por la especie Illisium anisatum puede provocar efectos adversos aún más graves ya que estos frutos contienen anisatinas y neoanisatinas (antagonistas no competitivos de los receptores A del ácido gammaaminobutírico (GABA), reconocidas como el veneno más potente de origen vegetal 16 cuyo uso en perros, tras ingesta de pequeñas cantidades (0,12 g en perros medianos) provoca síntomas neurológicos, cardiológicos y gastrointestinales graves 9-11.

CONCLUSIONES
Aunque el anís estrellado se utiliza tradicionalmente, su comercialización debe ser regulada por las autoridades sanitarias, ya que su uso incontrolado en niños presenta riesgos para la salud. Además, el agradable sabor y la creencia popular en su seguridad, puede provocar un uso abusivo con las consecuencias descritas. También debe controlarse el proceso de distribución y dispensación, para de evitar adulteraciones o contaminaciones accidentales por otras especies más peligrosas. Acciones como estas han sido explícitamente tomadas por parte de la Comunidad Europea 18,19
como medio de regular el proceso de importación, almacenaje, distribución y venta de este fruto de uso masivo y de potenciales cualidades si se usa adecuadamente.

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